"Mi hijo me impulsó a bajar de peso"
Andrés Suárez se atrevió a desafiar a todas las personas escépticas probando que sí podía bajar de peso con disciplina y constancia.
El desafío de Andrés (Foto: En la actualidad al lado de su hijo)
Vivía con sus 140 kilos de peso y se sentía inservible, se le dificultaba caminar, difícilmente cabía en su carro y la rumba se limitaba a una silla. No podía desplazarse más de 2 cuadras seguidas sin parar, se sentía mal, miraba las fotos que le tomaban en las reuniones familiares y sabía que debía cambiar, por salud y por estética. "Me sentía mal conmigo mismo, sentía vergüenza de mi estado".
Su momento crucial
Andrés no podía trabajar y estaba en casa sin hacer nada, era el estorbo de todos, la gente lo miraba raro y su encierro lo aislaba socialmente, además tenía una cirugía de espalda y lucía convaleciente. En enero de 2005 el y su familia viajaron al Cabo de la Vela en la Guajira, viaje que para Andrés se convertiría en una tortura, ya que allí, no pudo caminar más de 50 metros sin ahogarse. Su hijo, por su parte, le decía que estaba muy gordo y que debía hacer algo por su salud dos razones que lo llevaron a tomar la decisión más importante de su vida. "Cuando mi hijo cuestionaba mi gordura, había algo en mí que me motivaba a cambiar sentía la responsabilidad de ser "normal" y cambié mi vida". (Foto Andrés pesando 140 kilos)

Cambio de hábitos
Cuando llegó a Bodytech no hablaba con nadie, tal vez, porque con 140 kilos de peso y 2 metros de altura lo único que inspiraba era impresión. "Yo era el más gordo y el más grande de la sede, además cuando hacía ejercicio, sudaba tanto que parecía que me hubiera bañado con la ropa puesta". Confiesa que empezar no fue fácil y a pesar del desaliento de sus amigos; su padre, los entrenadores y los médicos del deporte siempre lo apoyaron. Lo primero que hizo después de empezar con su plan de entrenamiento fue asesorarse con una nutricionista, cambió el arroz, la papa y el plátano por las frutas y las ensaladas y dejó el cigarrillo. Ahora no toma gaseosa, come en pequeñas cantidades y consume mucha agua.
La clave
Andrés ha perdido 35 kilos en año y medio y pasó de talla 44 a 38 en sus pantalones. Entrena constantemente de lunes a viernes, va regularmente a ciclovía los domingos en bicicleta, asegura que se puede comer lo que se quiera pero con moderación. "La clave está en no desanimarse porque los resultados no van a llegar en 15 días", dice, mientras abraza a su hijo, su mayor motivación.








